Los derechos del cliente final por Telegram
Funcionan por WhatsApp. En Telegram todavía no: es el mismo límite que ya tiene el carrito.
La Ley 21.719 le da a tus clientes derechos sobre sus datos y entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026. Cuando uno te pida ver o borrar los suyos, tu vendedor lo atiende en el mismo chat y deja un certificado verificable. Funciona por WhatsApp; en Telegram todavía no.
Lo que cambia el día que un cliente ejerce su derecho.
De la solicitud a la prueba, en cuatro pasos que ocurren dentro de tu propio WhatsApp.
Tu cliente
Pide que borres sus datos
Te escribe por WhatsApp: «borra mis datos». Tu vendedor lo reconoce solo — no tienes que estar mirando el teléfono.
Tu cliente confirma
Una frase exacta, imposible por accidente
Se le pide escribir una frase textual antes de borrar nada. Nadie pierde su historial por un mensaje mal escrito.
Zelix
Borra, anonimiza y emite el certificado
Se borra su identidad y la conversación; el pedido queda anonimizado por la obligación tributaria; y se emite un certificado con una huella digital, verificable por cualquiera.
Tú
Tienes la prueba antes de que te la pidan
Si algún día te revisan, no tienes que reconstruir nada: el certificado ya existe, con su fecha y su huella.
Cada protección de esta lista se comprueba contra el sistema real: si una deja de existir, sale de la página.
que el catálogo, los chats o las ventas de un comercio aparezcan en la conversación de otro.
cada consulta va por la cuenta de cada comercio, y una verificación automática falla si alguna se sale de ella.
que los datos personales de los clientes de un comercio se queden para siempre en un servidor que nadie mira.
la purga por plazo de retención corre a diario y deja constancia.
quedar atrapado: que darse de baja signifique perder el catálogo y el historial que uno cargó.
la baja borra lo de la pyme y conserva solo el hecho fiscal que la ley obliga a guardar; que ese respaldo tributario sobrevive al borrado está probado.
que el cliente de un negocio nunca sepa qué guarda Zelix de él, y su único camino sea escribirle a soporte y esperar.
cualquier cliente le pregunta a su propio vendedor «qué sabes de mí» y recibe al instante su fecha de contacto, cuántos mensajes y sus pedidos con ese negocio, sin pasar por nadie de Zelix.
que un cliente descubra recién al reclamar que nunca habló con una persona, y que el negocio quede como si lo hubiera engañado.
el primer mensaje de cada conversación avisa que responde un asistente automático del negocio y ofrece derivar a una persona; si el cliente pregunta derecho «¿eres un robot?», recibe qué decide el sistema, con qué datos, qué NO decide y cómo salir, con una respuesta fija que no depende de lo que improvise.
que nadie se haya sentado a pensar qué puede salir mal con los datos, y que el día que salga mal la respuesta sea «no lo habíamos visto».
hay una evaluación de impacto escrita, con el contenido que pide la ley (art. 15 ter): descripción, finalidad, necesidad y proporcionalidad, riesgos y medidas de mitigación.
que lo que te contamos sobre la ley venga de un resumen de internet y no de la ley, y que tomes una decisión cara sobre eso.
cada afirmación legal de esta página declara su artículo y su texto literal, y se comprueba automáticamente que ese texto aparezca palabra por palabra en la ley oficial.
que alguien dude de que Zelix de verdad borró sus datos, y no haya cómo probárselo a un cliente enojado o a un fiscalizador.
cada baja emite un certificado público con una huella digital calculada sobre sus propios datos; cualquiera lo consulta en zelix.cl/verificar y puede recalcular la huella para confirmar que nadie lo alteró después.
que alguien que no es un comercio conecte un número y arrastre la reputación del canal de todos los demás.
conectar un número exige una validación verificada contra el SII.
que el vendedor le dé a un cliente un precio que el comercio no puso, y que el comercio tenga que respetarlo o quedar mal.
ningún monto sale al cliente final si no se rastrea al catálogo, a las promociones o a una respuesta del propio dueño. Si el dato no existe, pregunta en vez de completar.
vender algo que no está y tener que llamar al cliente a deshacer la venta.
lo pausado o con stock cero desaparece de la conversación de venta; el catálogo disponible se arma con lo que de verdad hay.
que el cliente de la carnicería se entere de que quien lo atiende no es la carnicería.
el vendedor nunca nombra a Zelix ni sus precios ante el cliente del comercio, y una verificación automática falla si la marca aparece.
que el vendedor tome un pedido de alcohol a una hora en que la ley no lo permite, y que la multa le llegue al comercio.
si declaras que vendes alcohol y tu horario de venta con /alcohol, el vendedor no confirma pedidos de despacho fuera de esa ventana, y la respuesta no depende de lo que improvise el modelo. El horario que corresponde a tu local lo defines tú según la ley (art. 21 de la Ley 19.925) y tu ordenanza municipal, y la ventana tiene que quedar dentro de un mismo día.
prometer en el sitio algo que el producto no hace, y que el cliente lo descubra usándolo.
una verificación automática recorre el sitio y bloquea la publicación si aparece una promesa absoluta que ningún proveedor puede sostener, o una cifra que se vuelve falsa con el tiempo.
que Zelix mande mensajes no pedidos y queme el número de WhatsApp — el mismo canal del que dependen las pymes que lo conectaron.
Zelix no le escribe primero a quien no dio permiso: las reglas internas nombran las fuentes que no lo dan y lo que cuesta saltárselas, y ninguna página pide un dato a cambio de nada.
que el precio del sitio y el que llega a la boleta no sean el mismo.
el precio vive en un solo lugar del sistema y una verificación automática busca cifras escritas a mano; el sitio declara además a nombre de quién sale el cobro.
estar entregándole el catálogo y los clientes a algo que no se sabe si existe legalmente, y no tener a quién reclamarle si algo sale mal.
el sitio declara la sociedad que presta el servicio y a nombre de quién sale el cobro, y sus documentos legales y societarios están inventariados.
Los derechos de tus clientes están en todos los planes, siempre y sin costo extra: la ley dice que rectificar, borrar u oponerse «siempre serán gratuitos para el titular» (art. 10 de la Ley 19.628, reformada por la 21.719), y no vamos a convertir en extra lo que tu cliente tiene gratis. Lo que la escala agrega es la evidencia con la que tú respondes —registro, plazos y certificados— más los avisos incluidos. No es un seguro: no evita una multa ni reemplaza a tu abogado; te deja con qué demostrar lo que hiciste.
$19.900
+ IVA · $23.681 al mes
$29.900
+ IVA · $35.581 al mes
$79.000
+ IVA · $94.010 al mes
Se contrata sobre cualquier plan. El riesgo legal no depende del tamaño de tu catálogo: una panadería de seis productos que vende alimentos corre el mismo riesgo de reclamo que una carnicería de cuarenta.
Lo que esta página cubre hoy, y lo que sigue en curso.
Funcionan por WhatsApp. En Telegram todavía no: es el mismo límite que ya tiene el carrito.
Para que tu asistente redacte respuestas, las conversaciones se procesan en servidores fuera de Chile. Desde el 1 de diciembre de 2026, el art. 27 de la Ley 19.628 exige que esa transferencia esté amparada —por ejemplo, por cláusulas contractuales suscritas—, y la Agencia todavía no publica ni el listado de países adecuados ni las cláusulas modelo que el art. 28 le encarga.
Dónde estamos hoy: de los 8 proveedores a los que sí salen datos fuera de Chile, el contrato de protección de datos existe y está publicado en 7, pero ninguno consta suscrito por Zelix con constancia de fecha y versión. Y Telegram Messenger Inc. no ofrece contrato de encargo: para ese canal no hay instrumento que suscribir. Es lo que estamos cerrando; el detalle, proveedor por proveedor, está en la sección 3.1 de la Política de Privacidad.
Es voluntario (art. 49) y es el atenuante formal que reconoce la ley ante una sanción. Lo otorga la Agencia de Protección de Datos —no un tercero acreditado, como suele contarse—, dura tres años y te inscribe en el Registro Nacional de Sanciones y Cumplimiento. Zelix no lo emite ni puede emitirlo: eso es de la Agencia. Lo que sí hacemos: con Evidencia Plata escribes /mpi a tu asistente y recibes documentados tres de los siete elementos que enumera el artículo 49 —qué información tratas y de qué titulares, en qué procesos nace el riesgo, y los protocolos— con el enlace donde se comprueba cada uno, y la lista de los cuatro que son tuyos: el delegado, sus medios y facultades, los mecanismos de reporte y las sanciones internas. Además van el contrato de encargo y la evidencia de ejecución, que no son elementos del modelo pero conviene tener a mano. Eso le acorta el camino cuando pidas la certificación; quien la otorga es la Agencia.
Contratar Zelix no te deja cumpliendo la ley entera: cubre una parte, y la otra sigue siendo tuya.
/cumplimiento a tu asistente y recibes qué te pidieron, qué se ejecutó y con qué certificado.Cuando un cliente le escribe a tu WhatsApp o Telegram, tu negocio es el Responsable del tratamiento de esos datos y Zelix actúa como Encargado: los trata siguiendo tus instrucciones, para operar tu vendedor. Zelix no decide por su cuenta qué hacer con los datos de tus clientes.
La Ley N.º 21.719 entra en vigencia plena el 1 de diciembre de 2026. Durante los doce meses siguientes —hasta el 1 de diciembre de 2027, contados de fecha a fecha (art. 48 del Código Civil)— hay un trato distinto para las empresas de menor tamaño, y conviene leerlo con cuidado porque no es lo que suele contarse: el artículo sexto transitorio dice que la Agencia podrá aplicar una amonestación por escrito en vez de la multa. Podrá, no deberá. Es una facultad de la Agencia, no un derecho tuyo: nadie te garantiza que en tu caso la use, y confiarte en eso es la forma más cara de leer esa norma.
Y aunque la use: la amonestación queda registrada —el mismo artículo le aplica el deber de registro— y pesa si te vuelven a fiscalizar. No es un perdón, es una advertencia con memoria. Tener la prueba de que actuaste a tiempo es lo que te deja del lado correcto de esa distinción.
Esta lectura del plazo legal es información general, no asesoría jurídica, y conviene confirmarla con tu abogado antes de que decidas algo importante para tu negocio.
Zelix no es la Agencia de Protección de Datos Personales, no habla en su nombre y no emite certificaciones del Estado: es una herramienta técnica privada. Zelix tampoco presta asesoría legal — provee software de trazabilidad, aislamiento y borrado. Para tu caso concreto, consulta a tu abogado.
Saber qué tiene un negocio de ellos: le escriben «qué sabes de mí» a su vendedor y reciben al instante su fecha de contacto, sus mensajes y sus pedidos.
Borrar sus datos: lo piden por el mismo chat, confirman con una frase exacta y reciben un certificado verificable en zelix.cl/verificar.
Rectificación, oposición, portabilidad y bloqueo: se piden en el mismo chat. La portabilidad sale al instante y el bloqueo detiene el tratamiento automático en el acto; la rectificación y la oposición quedan registradas con su plazo y las decide el negocio. Detalle completo en la Política de Privacidad.
El derecho de supresión también te cubre a ti como titular: si algún día pides «eliminar mi negocio», el borrado es real, no una desactivación —solo se conserva, anonimizado, lo que la ley obliga a guardar—, y queda su certificado igual que el de tus clientes. Se dice acá porque un proveedor que no puede soltar tus datos tampoco puede prometerte que los cuida.